Eje Cafetero
En los 5 ó 6 meses que lleva con su moto, era la primera vez que Mauricio Molina viajaba con Ruta 40; también era su comienzo rodando por carreteras a bordo de su R 1200 GS. No por ello su máquina se comportaría distinto a como en esencia está diseñada; nuestro nuevo compañero de viajes no podía quejarse de la respuesta de su moto sobre la curveante vía al Eje Cafetero.
“Muy bien, el desempeño de la moto estuvo muy bien, más aún teniendo en cuenta que siempre iba cargadita porque yo soy bien grandecito e iba con mi novia en la moto. Pienso que para el peso que llevaba la moto se comportó supremamente bien", afirma Mauricio.
Si bien el desenvolvimiento de las motocicletas es fundamental para el éxito de un paseo, es muy importante además el tejido de relaciones que se forja con la gente con que se compartirá la experiencia. En ese sentido, nuestro entrevistado nos cuenta cuál fue su percepción sobre la organización del evento y sobre el hecho de relacionarse con personas -hasta el momento- desconocidas.
Ese mismo compañerismo que resalta Mauricio se evidencia al momento de asumir decisiones responsables que procuran por el bienestar de los integrantes del paseo. Por esa razón, el regreso a Medellín hubo de dividirse en dos grupos; uno que regresaría por el trayecto planeado -atravesando el Alto de la Línea-, y otro que llegaría de vuelta por una vía más corta: Manizales, Irra, Alto de Minas y Medellín.
Esta determinación fue tomada debido a que algunos necesitaban llegar con más urgencia a Medellín y otros no contaban con la experiencia necesaria para sortear las dificultades que, probablemente, se encontrarían en la ruta planeada para el regreso, debido a las complicaciones con el clima. Aún así, el viaje fue un disfrute para experimentados y novatos: "fue un preuniversitario muy bueno para ir aprendiendo y cogiéndole el tiro a las carreteras", expresa Mauricio.
Entre otros detalles de la organización, este nuevo viajero destaca la buena elección del sitio para el hospedaje y el buen trato que recibió en el Eje Cafetero: "el hotel me pareció fenomenal, una verraquera. Nunca me imaginé que el hotel fuera tan bonito; el recibimiento de la gente del hotel fue increíble, muy querida la gente. La atención, espectacular; todo muy bacano".
En adición, Mauricio trabaja con productos agroindustriales; su empresa provee "elementos menores para alimentación animal, como fuentes de zinc, fósforo, hierro y cobre", y para sorpresa suya el viaje al Eje Cafetero le ayudó incluso para concretar un negocio.
Al manifestar su interés por seguir participando en los paseos organizados por Ruta 40, seguramente contaremos con él para la próxima oportunidad. Esperamos también disfrutar del municipio de Ayapel con los demás viajeros que ya nos han acompañado y, por supuesto, con todos aquellos que quieran compartir por primera vez esta experiencia con nosotros. ¡Bienvenidos todos!




