Mo帽itos Destino Ideal Para La Relajaci贸n Total Y El Encuentro De Buenos Amigos
A comienzos del mes de Agosto rodamos hasta Moñitos (Nuestro destino oficial de descanso!) y trajimos nuevos recuerdos que enriquecerán aún más nuestro baúl de recuerdos. En esta ocasión la encargada de darnos su versión de los hechos es Martica Restrepo, la esposa de Gabriel Buriticá, quien en su Dakar BMW nos acompañó en este fabuloso viaje, el más largo que ella ha realizado en motocicleta con su marido.
Es así como más de 20 motos se reunieron muy madrugados a las 6:00 de la mañana con el único propósito de salir y recorrer la vía que nos llevaría al paraíso del descanso, la comida y el moto bla bla.
Como nos cuenta Martica, sólo hubo una caída, la del Burro que por culpa de una mancha de aceite se cayó y lesionó su mano, aunque afortunadamente no fue nada grave que le impidiera seguir su camino. “Dejó la moto y siguió en carro, porque mi marido le dijo que si se devolvía para la casa, le pasaba como al niño que estaba jugando “rin rin corre corre”, que toco en la casa cuando se aporrió y la mama lo hizo entrar; entonces si él se devolvía la esposa no lo dejaba salir otra vez”.
Como ya es costumbre el restaurante La Bonga del Sinú recibió a los viajeros con los brazos abiertos y los platos calientes y llenos de comida deliciosa! Con las energías recargadas, el camino continuó hasta el Ranchería Shangai, donde llegaron a las 4:00 de la tarde y fueron recibidos con una carretera pantanosita gracias a la lluvia, pero lo más importante con un delicioso cóctel de coco!</p>
“El papá de Michael Ferrer que es el dueño del Rancherío nos recibió super querido, las cabañas muy lindas, nos acomodaron a las familias y a las parejas y ya cuando salimos nos pusimos a conversar del viaje y a conocernos los que no nos conocíamos; la gente super querida…son de esos paseos agradables donde todo el mundo es muy charro y uno se siente super cómodo”, nos cuenta Martica de su impresión sobre el grupo que en su mayoría, era nuevo para ella.
Ya en la tarde y la noche comenzó la tradicional jugarreta de cartas, mientras otros conversaban su famoso moto bla bla y otros asumieron el estado de relax de inmediato, sólo para ser interrumpidos por un llamado a comer, una cazuela de aquellas que sólo pueden ser calificadas como “Espectacular”, llena de mariscos, sabor y magia costera!
Ya cansaditos y con la cazuela haciendo su trabajo, todos se fueron a descansar del viaje y retomar energías para disfrutar el día que llegaría cargado de sorpresas!
Algunos madrugaditos para no perderse ni un minuto de la diversión, otros más perezositos y dormilones, se levantaron para disfrutar de la arepa de huevo y la gran atención de todo el personal del Rancherío Shangai.
Ya desayunados, las niñas se fueron para la playa a recibir los rayos del sol y ahuyentar de sus pieles el tan temido tono blancuzco, los hombres más enérgicos comenzaron a jugar, algunos volleyball y otros fútbol, pero siempre con el apoyo y la barra respectiva haciendo no sólo bulla, sino también muchos chistes.
Ya doraditas, y para terminar de afianzar el bronceado, las mujeres se animaron a realizar su propio partido de Volley Playa, donde Isa fue la única que sacó la cara, y eso porque hace un tiempo formaba parte de la selección Antioquia de Volley… en fin… las otras mujeres se sintieron orgullosas de dar lo mejor de ellas, y eso sí, pasar super rico jugando en l aplaya.
Martica, nuestra relatora, tuvo un percance alimenticio en este punto, ya que le dio por comerse un cóctel de camarones de esos asoliados que venden en la playa y se enfermó, perdiéndose el delicioso almuerzo de viudo de pescado con el que los sorprenderían ese día!
Sin embargo logró ponerse al día con los otros, que después de hacerle siesta a ese ‘viudo’, se levantaron listos a seguir con la diversión y que sorpresa la que se llevaron cuando encontraron fogata en la playa y Papayera sólo para ellos. Todos los viajeros bailaron al son del vallenato y los acordeones, en una noche mágica, alrededor de la fogata, gozando y riéndose con los buenos amigos.
Pero la rumba no terminó cuando se fue la papayera, algunos sacaron su iPod, lo conectaron y siguieron bailando, aunque seguramente después de que la gente del hotel vio el intento de seguir festejando al ritmo del iPod, se condolieron y sacaron el equipo de sonido del hotel, para que todos siguieran disfrutando de la rumba que ahora se había trasladado para el deck del hotel. Allí, y gracias a su experiencia con niños, Martica y Gabriel, deleitaron a los asistentes con una coreografía muy bien montada, tanto que generaron dudas de cuánto tiempo se la pasaban trabajando y cuánto montando coreografías!
Algunos como Gallo y Clara se quedaron otro rato (y que rato, como hasta las 4:30 a.m.), conversando y viendo el amanecer en el horizonte, mientras que otros se fueron a dormir y recargar fuerzas para el otro día.
Las motos también tuvieron su descanso, porque no se movieron de las cabañas durante todo el paseo. Los únicos que salieron al pueblo, fueron los que acompañaron al Mono a buscar una medicina al pueblo, pero de resto el plan fue el mismo: Playa, bronceo, juego de Volley y fútbol!
El almuerzo fue muy especial, porque había variedad entre Sancocho y una cazuela de fríjoles calificada como “exquisita”, y lo mejor, el paisaje hermoso que hacía aún más delicioso este plato, el cual fue servido en uno de los kioscos cercanos a la playa, con el sonido de las olas y la brisa refrescante como acompañante.
Después del almuerzo, lochita y por la noche, después de otra deliciosa comida, otra sorpresa… Pelea de Gallos, pero tranquilos, Mauricio no pelió con nadie, sólo se pelearon los gallos que tenían preparados en el corral y que disputaron tres rondas en una contienda muy reñida!
Pero el paseo ya iba terminando y la gente se fue temprano para las cabañas a terminar de empacar y alistarse para el viaje de regreso al día siguiente, donde todos muy juiciosos tomaron su desayuno a las 8:00 a.m., pero se asustaron al ver en el horizonte una nube de aquellas que sólo se ven en las películas del fin del mundo.
Las opiniones comenzaron a variar sobre si era mejor esperar a que lloviera o salir antes de que la nube llegara al Rancherío Shangai. Los locales advirtieron que la nube ya venía y muy cargada de agua, anuncio que hizo que muchos decidieran salir de inmediato, mientras que otros prefirieron esperar a ver qué pasaba y salir con calma.
“Yo le dije a mi esposo que hay personas que se pueden quedar porque son dueñas de sus empresas, pero yo no puedo dejar a mi grupo de 48 niños otro día en el colegio, así que un grupo grande empezamos a salir; las maletas y las niñas nos montamos en carro y ya los hombres sacaron las motos, porque la salida estaba muy empantanada y jabonosa… todas las motos salieron, aunque si se cayeron algunos, pero nada grave, el que se iba cayendo lo iba ayudando el otro”.
Los primeros que salieron fueron testigos y fotógrafos oficiales de las muchas caídas y empantanadas que debieron sufrir los hombres en sus motos. Afortunadamente este año no fue necesario pedir la ayuda del Burro, pero no de nuestro amigo, sino del ‘animal burro´que ayudó a salir el año pasado del camino pantanoso a más de uno que quedó atrapado.
Paso una hora y veinte minutos hasta que finalmente llegaron todos, incluidos Gallo y Clara que se quedaron esperando un rato. Ya la salida fue graneadita, y una vez todos estuvieron listos y ubicados en el pavimento, comenzaron a rodar hasta sus casas en Medellín.
Nuestra relatora oficial nos dice que “Del viaje lo que más me gustó fue la compañía, la gente… tu te puedes ir para un crucero o un viaje muy lujoso, pero si la gente no es afín a ti, uno no pasa bien; todos super charros y queridos… Lo único que me parece es que cuando alguien se queda atrás, se creen parejas de contingencia, que alguien lo tenga en la mira como en buceo, porque me parece muy miedoso que si el último en la fila se cae o le pasa algo, nadie se de cuenta, claro que como Gallo tiene experiencia, ya debe tener un plan con los celulares o algo, pero me parece buena idea que uno se hable con un amigo y se haga el plan para cuidarse los unos a los otros”.
Así terminó este viaje, pero para Martica, y para muchos otros, será uno de los tantos viajes en los que la amistad, las motocicletas y los buenos ratos serán los que se conserven en la memoria. Martica quiere que la vuelvan a invitar y por eso es que les recordamos que del próximo 13 al 15 de octubre rodaremos hacia el eje cafetero. Acompáñennos entonces!




